19 enero, 2009

¿Digna de aprobación?

... el hombre digno de aprobación no es el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba.
2º Corintios 10:18

¿Por qué cosas podrías llegar a alabarme?

Se me ocurre que lo más importante para vos no es cuánto haga, sino cuánto de tu vida reflejo a través de mis palabras y de mis actos.


¿Se ven en mi vida la paz, el gozo, la paciencia, la benignidad, la templanza, la fe?


No necesito tanto hacer como ser en vos, que tu vida se vea en mí. Crecer en conocimiento, en intimidad, en profunda comunión, en tiempo a solas vos y yo.

Necesito hacerme cada día más conciente de que ya no vivo yo, y que lo que es digno de alabanza no son mis propios méritos sino el resultado de tu vida en mi.




7 comentarios:

  1. Hermoso Patricia, dijiste una frase que lo resume todo:"no es necesario hacer sino ser en El".
    Gracias por compartir.
    Un abrazo.

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  2. Hola patricia, yo también necesito estar conciente de que ya no vivo!Saludos.

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  3. Muy acertada tu reflexión, que nuestro servicio surga de un corazón agradecido y tenga como finalidad que Dios sea glorificado.

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  4. Brisa, Gusmar, Eva... gracias por pasar por aquí y dejar sus comentarios. Sigamos adelante, muriendo cada día un poquito más a nosotros mismos, buscando el ser para que nuestro hacer sea para su gloria siempre. Un abrazo :)

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  5. Algo necesario, muy necesario de afrontar... Alguien dijo una vez que nuestra posición ante la muerte determina cómo vivimos, y me atrevería a añadir por mi cuenta, que nuestra posición ante la Vida (Jesús) debiera ser la que nos moviera a "morir en vida"

    Saludos, Patricia

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  6. Asi es, David, morir en vida... Entiendo ese morir en vida, entre otras cosas, a rendirse a la voluntad de Dios. Es triste cuando algunos pretenden justificar la manipulación y el maltrato diciendo que la forma de morir a uno mismo es soportando eso sin chistar. Y claro, al que reacciona le refriegan la frase: "estás demasiado vivo, hermano", como si el rendirse a la voluntad de Dios fuese sinónimo de someterse a sus caprichos y a su maltrato... Bueno, no se si me llego a explicar... Son experiencias que todavía duelen.

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  7. Te entiendo perfectamente, Patricia.
    Algunos aún creen que hablar desde un púlpito es lo mismo que decir "palabra de Dios", y olvidan la función de todo cristiano de examinarlo todo, de juzgar las cosas espirituales, y de hacer como los hermanos de Berea, que estudiaban los escritos para ver si lo que les decían los apóstoles era cierto o no.

    El autoritarismo clerical es uno de los grandes males que perduran aún en muchas congregaciones cristianas, pero Dios no nos llamó a ser "tontos", sino libres, y a conocerle...

    Saludos

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