20 diciembre, 2008

A tientas


… para que busquen a Dios, y quizás, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros. Hechos 17:27

Yo andaba a tientas. Esa es la única forma en que uno puede andar cuando está en la oscuridad, a tientas, tropezando, cayendo y golpeándose. Así andaba yo y, la verdad, no creo que hubiese podido encontrarte por más cerca que estuvieras; porque en mi confusión buscaba por cualquier lado. Pero buscaba, eso sí; y si no recuerdo mal dice tu Palabra que Dios es galardonador de los que le buscan. Creo que vos me encontraste. Sí, andabas cerca y te interpusiste en mi camino para hacerme tomar el rumbo correcto. Te diste cuenta que, tanteando aquí y allá, me estaba dirigiendo hacia cualquier parte. Como en el juego de la gallinita ciega. Sólo que vos me quitaste la venda, me libraste de la oscuridad y de la desorientación. Estabas cerca, muy cerca, y me encontraste.

5 comentarios:

  1. Es muy conmovedor. Una gran realidad que olvidamos, será que a veces volvemos a andar a tientas???
    Un abrazo.

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  2. Ah, Gusmar... ¡qué pregunta! Tal vez... Se me ocurre que cuando quitamos los ojos de Jesús perdemos el rumbo ¿verdad? Buena pregunta...
    Un abrazo.

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  3. Él siempre es el que sale a nuestro encuentro... siempre.
    Me gustan tus reflexiones.
    Un abrazo, mi hermana.

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  4. Gracias Jaaziel por tu visita y me alegro que aunque sea algo de toda esta palabrería te sea de bendición. Como bien lo haces notar, él siempre es el que toma la iniciativa para sacarnos de nuestros abismos y nuestros rumbos equivocados.Un abrazo.

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  5. Gracias a ti por las tuyas ;-)

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