13 septiembre, 2008

En reparación

Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.
1º Juan 3:3


No es lindo verme confrontada con ciertas cosas.

Pero es importante dejar que esas cosas sean traídas a la superficie para poder reconocerlas y permitir que las trates.

Esas debilidades de carácter, ciertos pensamientos, algunas actitudes, amarguras viejas que nunca me tomé el trabajo de terminar de arrancar.

El proceso de purificar el corazón puede ser arduo, puede ser doloroso. Pero es necesario y es bueno. Tu intensión es trabajar sobre esas áreas, querés eliminar esas cosas que molestan para lo que deseás hacer.

Eso me demuestra que no has perdido las esperanzas conmigo, que aún no te das por vencido, que vas a acabar la obra que empezaste en mí.

Y muestra también mi debilidad, mi necesidad de vos, cuánto dependo de tu gracia y de tu misericordia para seguir adelante.

2 comentarios:

  1. Así me siento también, Patricia. Gracias por compartir.

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  2. Keila, que bueno encontrarte por aquí. Gracias por tu visita. Cariños.

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