05 septiembre, 2012

Teresa

Bienaventurada Teresa,
porque entre los pobres hiciste tu casa.

Bienaventurada,
porque a los que lloran brindaste consolación.

Bienaventurada Teresa,
porque con los mansos heredarás la tierra.

Bienaventurada,
porque te compadeciste del dolor.

Bienaventurada Teresa
por misericordiosa.

Bienaventurada
por tu limpio corazón.


Bienaventurada Teresa,
gózate y alégrate,
grande sin duda es hoy tu galardón.


Se reúnen para despedirte
los representantes de la humana realeza.
Gobernantes y altos dignatarios,
los poderosos de la tierra.

Pero...

Ya no puedes verlos, Teresa,
esta vez no acudirás a la cita.
Tienes audiencia con el Rey de gloria
y él tiene para ti una corona de vida.

Escrito el 5 de setiembre de 1997