23 mayo, 2008

Amarte

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.
Marcos 12:30

Amarte involucra todo lo que soy, todo, absolutamente.
Involucra mis sentimientos, mis deseos, mis anhelos, mis sueños.
También mi voluntad, mis pensamientos, mi razón.
Porque si te amo, si de verdad te amo, ese amor será el sentimiento más fuerte.
Agradarte será el deseo más intenso. Ver tu rostro el anhelo más preciado.
Si de veras te amo, eso empujará mi voluntad a la obediencia y afectará mis decisiones y mis elecciones.
Si realmente te amo, no dejaré espacio para los impulsos irracionales y todos y cada uno de mis pensamientos estarán sujetos a la obediencia a vos.
Si definitivamente te amo, toda mi energía, toda mi fuerza y mi esfuerzo estarán orientados a servirte.
Si de verdad te amo como vos querés que te ame...

¿Te amo así?
¿Te amo tanto así?
¿Te amo realmente con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y mis fuerzas?
¿Quedan todavía pequeñas áreas que no han sido puestas bajo tu señorío?

Ocupa el trono de mi vida por completo, que no quede ningún rincón de mi corazón que no esté lleno de tu presencia. Que no queden rincones oscuros ni grietas en los muros del templo.
Restauralo por completo y llenalo de vos.



04 mayo, 2008

Entrega

…no dejen ustedes que el pecado siga dominando en su cuerpo mortal y que los siga obligando a obedecer los deseos del cuerpo. No entreguen su cuerpo al pecado, como instrumento para hacer lo malo. Al contrario, entréguense a Dios, como personas que han muerto y han vuelto a vivir, y entréguenle su cuerpo como instrumento para hacer lo que es justo ante el. Romanos 6:12-13

El pecado seguirá dominando mientras mi voluntad no esté total y absolutamente rendida a vos. Es preciso que se produzca una entrega total para que puedas usarme para hacer lo que es justo.

Sin condiciones y sin reparos.

Sólo de esta forma podré hacerme fuerte en aquellas áreas en las que soy débil. Pero es una decisión, es una lucha contra la voluntad que no quiere doblegarse y tu Espíritu que quiere tomar el control. Aún sabiendo que el dominio del pecado es malo y destructivo, me has dado la libertad de decidir. Yo resuelvo si dejo que el pecado siga dominando o si me entrego a vos para hacer lo justo.

Es preciso reconocer en qué áreas hay debilidad, qué áreas debo entregar, en cuáles me cuesta resistir, en cuáles me resulta más fácil ceder.

Es preciso que rinda mi voluntad a tus pies y que me someta a tu guía y a tu autoridad para poder vivir una vida santa delante de vos.


Pienso en ti

Apenas insinuado el día

cuando aún los edificios se recortan

como sombras sobre el horizonte azul,

pienso en ti.

Cuando voy por la calle recorriendo

el camino conocido y transitado

de cada jornada repetida,

pienso en ti.

Mientras saco fuerzas de flaqueza

y sigo sin desmayo hacia la meta

escalando la vida paso a paso,

pienso en ti.

Y apenas acabado el día,

con los primeros luceros titilantes

cierro los ojos y sonrío,

pienso en ti.

Pienso en ti, Señor, y estás conmigo,

caminando a mi lado, confidente.

Tu me escuchas, me comprendes y me amas,

y sé que cuento contigo para siempre.