Casi puedo ver la expresión de tu rostro.
Casi puedo notar un brillo intenso en tus ojos.
Me parece que puedo sentir el latido de tu corazón y hasta puedo adivinar un ligero temblor de emoción.
Porque me amas y esperas que te ame también.
Porque me anhelas y quieres que te anhele igual.
Porque tu, Señor, me amaste primero.
Porque tu, Jesús, me amas así...
Puedo ver tu sonrisa al oírme decir: te amo...

