
Cada día tengo que recordármelo, cada mañana, para sobreponerme a esta debilidad.
Es entonces cuando se cumple lo que decía el apóstol: "cuando soy débil, entonces soy fuerte".
Fuerte por tu fuerza y no por la mía.
Dependencia total.
Dependencia que implica libertad, verdadera libertad, la del espíritu.
Libertad para acceder a tu trono y encontrar allí socorro.
Libertad para sentarme junto a vos en los lugares celestiales.
Y gozo.
Gozo que no depende de las circunstancias, y que es también fortaleza.
Y paz.
Paz en medio de la tormenta. La posibilidad cierta de acurrucarme en tus brazos y dormir plácidamente en medio del embate de las olas.
Y amor.
Amor perfecto y sacrificado. Amor que me amó primero, aún antes que yo misma pudiera llegar a amarte. Amor que se entrega, se da, se derrama como una ofrenda.
Amor constante, fiel. Tu amor. Tu amor por mí.
Esa clase de amor que te sostuvo en dónde los clavos no hubiesen podido.
Amor eterno.